Celedón Bórquez, GustavoVidela Zavala, Fabián2026-05-132026-05-132026https://repositoriobibliotecas.uv.cl/handle/uvscl/17280La presente investigación se adentra en las escrituras de autoras latinoamericanas actuales que cultivan el gótico, en donde predominan registros como lo oscuro, lo espectral y lo monstruoso, configurando un singular espacio de crítica ante las crisis ecológica, política y epistémica de nuestro tiempo. Éste se caracteriza por la importancia de la materialidad, la cual se despliega al menos en dos niveles: en primer lugar, la textura de estas escrituras pone énfasis en la experiencia de la lectura, buscando generar sensaciones y afectos que modulan la generación de sentido. Por esto mismo, dichas escrituras insisten fuertemente en la corporalidad, entendiendo por ello tanto a la escritura como a la lectura de ésta, lo que tiene como implicancia que la escritura no busca exclusivamente transmitir mensajes o contenidos, sino generar una zona intersticial entre lo sensible y lo inteligible. En segundo lugar, lo anterior no impide que la escritura pueda referir e incluso intentar transformar lo que entendemos por realidad. Muy por el contrario, esta busca trabajar con la materialidad que constituye tanto las condiciones efectivas de existencia y la imaginación que de ella emana. El gótico es un modo estético –y no tanto un género entre otros– capaz de inscribir en la imaginación las huellas materiales de la devastación capitalista y de la precariedad social. La escritura, que en este caso limitaremos a la literatura latinoamericana, condensas experiencias históricas de violencia, enfermedad, despojo y ruina, activando una estética del disenso que fractura el orden de lo sensible al hacer comparecer restos que las narraciones dominantes pretenden ocultar, pues ella es fundamentalmente situada. Ella no busca estetizar la violencia del tiempo en que vivimos, sino que atravesarlo a través de un extrañamiento para devolver a la crítica la posibilidad de orientarse en medio de la crisis de historicidad dominante. El análisis se organiza en torno a escenas que muestran la manera en que el trabajo funciona como lugar de alienación y explotación, en donde la catástrofe ecológica es expresión del metabolismo destructivo entre capital y naturaleza, como también de un terror social que es producto de un capitalismo que ha permeado a través de la violencia las relaciones sociales. Cada una de estas escenas se configura como un dispositivo interdisciplinario de lectura en el que teoría y ficción se contaminan mutuamente, intensificando la crítica y desplazando la reflexión hacia zonas periféricas del pensamiento. Las narraciones, figuras y atmósferas del imaginario gótico no funcionan entonces como meros ornamentos estéticos, sino que actúan como un modo que vuelve visible aquello que el orden social procura mantener fuera de escena. La persistencia de cuerpos recompuestos, monstruos, zombis, espectros, ruinas o criaturas anómalas señala la presencia de restos que atraviesan la superficie de la realidad histórica. En ese gesto, la ficción opera como un laboratorio sensible: allí donde la teoría tropieza con sus propios límites, la narración abre un campo de imágenes capaces de revelar las tensiones, violencias y desajustes que recorren la vida material.esAtribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Chile (CC BY-NC-SA 3.0 CL)ESCRITURAGOTICOTEORIAFICCIONUn sur raro : materialismo gótico en las escritoras latinoamericanas actuales.TDOC