Análisis de edificios inteligentes.

Fecha

2002

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TDPRE

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Editor

Universidad de Valparaíso

Ubicación

Valparaíso

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Facultad

Facultad de Arquitectura

Departamento o Escuela

Escuela de Ingeniería de la Construcción

Determinador

Recolector

Especie

Nota general

Grado de Licenciado en Ciencias de la Construcción y Título de Ingeniero Constructor.

Resumen

Hasta los fines de los años sesenta el control de las instalaciones de los edificios, fuera del tipo que fuera, era íntegramente manual (al hablar de instalaciones en estos antiguos edificios, nos referimos al suministro sanitario, calefacción y gas, lo único que existía en el momento). El control se realizaba mediante llaves que permitían el paso o corte del fluido. Con el desarrollo tecnológico, aparecen los primeros sensores para controlar la temperatura y adecuarla así a las necesidades del usuario. Los grandes edificios de oficinas, donde los requerimientos energéticos son mayores, fueron los primeros en aplicar estos sistemas. Estos primeros “edificios avanzados”, disponían de un punto de control desde el cual se regulaban los servicios de energía y climatización (englobando lo que podríamos llamar servicios técnicos del edificio). Los controles se ejercían de forma manual mediante mecanismos y sensores eléctricos. Con el abaratamiento de la microinformática, los edificios avanzados empezaron a regularse de una forma mas sofisticada, mediante computadores personales o elementos afines situados en el centro de control. Estos computadores recogían abundante información sobre las variables termodinámicas del edificio. Los sensores transmitían la información directamente al centro de control, requiriendo un cableado ampliado. Posteriormente, la crisis energética de los setenta influyó decisivamente en la gestión de la energía. Ya no se piensa solamente en adecuar la situación del edificio al interés de los usuarios, sino sobre todo en conseguir el máximo confort con el mayor ahorro posible. Las tecnologías avanzadas se encargaron de esta función, incluyendo ya la seguridad global del edificio. Todos estos avances no aportaban mucho más que una gestión técnica y eficaz del edificio. Así, una determinada prestación (aire acondicionado, control de energía, seguridad) no se ve afectada por el comportamiento de cualquiera otra, por no haber integración entre los diferentes servicios. La informática sigue desarrollándose, los equipos son cada vez mas pequeños y potentes, y sobre todo, más asequibles. Pero aparece la necesidad de comunicar varios computadores entre sí dentro del mismo edificio y de poder intercambiar información con cualquier terminal, independientemente de su ubicación; así aparecen a fines de los ochenta las NTI – Nuevas Tecnologías de la Información - que aproximan y conectan la informática a las telecomunicaciones, de manera que ya no es posible diferenciarlas. El sector terciario o de servicios es el que mayor crecimiento ha experimentado últimamente, y sigue creciendo. El uso de la información y el acceso a bases de datos propias o ajenas es muy importante para el desarrollo de estas actividades. De hecho algunos han definido la información como los cimientos sobre los que se apoya la nueva economía. El gran desarrollo de las NTI y la mencionada necesidad de manejo de la información impulsa la aparición de los “edificios inteligentes” que, a todos los servicios ofrecidos habitualmente por un edificio avanzado o automatizado, unen un desarrollo eficaz de actividades terciarias, centralizando todo el proceso en un gran cerebro central. Aunque actualmente se ha incrementado el número de edificios inteligentes, también se continua edificando otros automatizados, pero estos últimos al ser cada vez más sofisticados, la diferenciación entre unos y otros se hace muy difícil a simple vista. Para resolver el problema, ingenieros y expertos en el tema han elaborado definiciones de uno y otro tipo; aún en la actualidad, la diferencia entre ellos estriba en que los servicios ofrecidos se adaptan a los términos prefijados. Actualmente el concepto de inteligente queda reducido a lo ya explicado, pero en un futuro no muy lejano, podremos hablar de “áreas inteligentes”, es decir, conjuntos de edificios inteligentes en donde una serie de servicios serán controlados y gestionados por un centro o cerebro común a todos ellos. Es el primer paso hacia el cual se podrá llevar a término todo lo que nuestra imaginación sea capaz de concebir: “ciudades inteligentes” con control sobre el tráfico, el alumbrado, el sistema de alcantarillado y muchos otros servicios públicos gestionados por un gran computador municipal. Se ha tratado hasta ahora la tecnología en el puesto de trabajo y en los edificios a ello dedicados. En el caso de la industria, más que la automatización, se tiende a la robotización, disminuyendo así el número de puestos de trabajo, y evitando las tareas más difíciles o peligrosas para la salud del trabajador, que serán llevadas a cabo por el robot con la seguridad de que su ejecución será perfecta. Otro ámbito que no se ha tocado aún es el de la vivienda. Es evidente que los requerimientos en este campo son menores, pero incluso dentro de las casas es evidente el avance de la tecnología. Las primeras innovaciones afectaron la calefacción/climatización, a causa de la crisis energética y la consiguiente potenciación del ahorro. El primer intento consistió únicamente en situar sensores y termostatos que conectaban/desconectaban los sistemas en función de la temperatura interior y exterior, consiguiendo un ambiente igual al prefijado por el usuario y que fue definido como temperatura de consigna. Poco a poco se fueron desarrollando los sistemas hasta que ciertas empresas empezaron a fabricar “centrales domóticas” que son unidades de comunicación entre las instalaciones y el usuario. El campo de aplicación evidentemente, se amplió hasta llegar a tener la casa completamente automatizada, pero sin que llegase a producirse una integración efectiva, por lo que el calificativo de inteligente, que se ha estado aplicando hasta nuestros días resultaba completamente falso. Es posible que, si el desarrollo de las telecomunicaciones y de la informática continúan, pueda llegar a reestructurarse toda nuestra forma de vida, desarrollándose enteramente en casa. Cuando la vivienda no necesite ser controlada por los ocupantes y funcione de acuerdo a las circunstancias en que se encuentre y que sus ocupantes requieran, entonces habremos conseguido la “casa inteligente”.

Descripción

Lugar de Publicación

Valparaíso

Auspiciador

Palabras clave

DOMOTICA, EDIFICIOS INTELIGENTES, INMOTICA

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