Dogma y dolor: la trilogía del corazón de oro de Lars Von Trier.

dc.contributor.advisorNovoa Sepúlveda, Marcelo
dc.contributor.authorSolís Burgos, Álvaro
dc.date.accessioned2024-08-08T21:15:05Z
dc.date.available2024-08-08T21:15:05Z
dc.date.issued2010-03-24
dc.description.abstractNo me gusta Lars Von Trier. No, espera, quizás sí, quizás estoy tan embelesado por sus películas que me niego a creerlo. Caigo en sus juegos formales y disfruto de sus delirios naturalistas., O quizás termino por convencerme que es un charlatán, cuyas mal entendidas teorías vanguardistas, acompañadas por la actitud altanera de quien cree haber conquistado todo cuanto ha querido en la vida, terminen por hacer que deseche todo este estudio y cambie de tema a última hora. No importando qué posición tome al respecto, este estudio parece ser una empresa infructuosa desde el comienzo. La gran heterogeneidad de su filmografía desprecia cualquier intento de análisis, mucho más si se quieren buscar elementos en común, más si tomamos en cuenta que sus ideas no sólo van en contra de todo lo establecido, sino que, incluso, lo previamente establecido por él mismo en sus películas y postulados. A pesar de todo esto, es un personaje cuya obra intriga y provoca. Exige tener que darle una mirada más detallada a los postulados en que las basa, y las experiencias de vida en que, a su vez, los sustenta. Desde la primera vez que vi una obra de su autoría que había querido tratar de dilucidar qué es lo que hay detrás de todo cuanto hace y dice, a veces dejando que las imágenes hablen por sí mismas, y otras, opacándolas con arrebatos propios del enfant terrible del cine danés. La primera película que vi de Von Trier fue “Dogville” (2003) y, no habiendo pasado ni cinco minutos, ya me había preguntado un buen par de veces “¿Qué es esto?”. Luego de eso y, una vez que “sin querer” caí dentro de la trama, descubrí una serie de viscerales emociones. La rabia y la venganza suplantaron cualquier otra expectativa que pudiese haber tenido en un comienzo, y no exigían otra cosa más que verlas concretadas en la pantalla. Todo esto se vio recompensado una vez alcanzado el clímax de la película, donde feliz vi la cruenta, pero, a mi parecer, justificada venganza de parte de la mano de Grace (Nicole Kidman). Mucho tiempo me pregunté cómo una película que contaba con un pequeño grupo de actores, cuya escenografía no eran más que muebles, puertas y ventanas dibujadas en el piso, me podían haber hecho sentir así. Luego de otorgarles el crédito que se merecían los actores, comencé a pensar en el escritor de aquella historia y, en consecuencia, su director ¿Cómo alguien podía estar tan seguro de la historia que quería contar, de su poder dramático, que se da el lujo de filmarla sin escenografía? Pero más importante, ¿Cómo alguien podía ser tan arrogante y, bajo mi perspectiva, aún salirse con la suya? Fue así como descubrí el cine de Lars Von Trier. Me interesé en su vida y en cuanta incursión “artística” se ha embarcado, y descubrí que la arrogancia y provocación no eran sólo parte de su cine, sino, y casi patológicamente, de su personalidad. Luego tuve la oportunidad de ver “Dancer in the Dark” y “Breaking the waves”, películas que si bien muestran el sufrimiento casi ingenuo de sus protagonistas, a veces gratuito (otras merecido) que había visto en “Dogville”, la redención a éstas no llega a través de la venganza, sino de la muerte, siendo el camino que conduce a ella lo que captó mi atención. Consideración aparte para “Idioterne”, otra forma de mostrar el sufrimiento y decadencia de la sociedad actual. Sorpresa fue descubrir que todas estas obras, por disímiles que parezcan, eran parte de una premeditada trilogía, cuyo sólo hilo conductor era un cuento de cabecera que Von Trier leía de niño. Este cuento, que relata la historia de una niña que se priva de todas sus pertenencias buscando a alguien que necesite su ayuda y es esta premisa la que determina y, finalmente, engloba estas tres obras. Afortunadamente (o desafortunadamente dependiendo por donde se le mire), la copia del cuento de Von Trier carecía de las páginas finales, por lo que el futuro director danés creció sin saber cuál era el final, oportunidad que aprovecha para hacer su propia interpretación, y posterior representación del denominado “corazón de oro” que posee cada una de las protagonistas. De haber sabido el final, seguramente no hubiese hecho esta trilogía (o al menos no de la forma en que está hecha), puesto que, el cuento finaliza cuando una de las personas que había ayudado la niña resulta ser un príncipe que vuelve al bosque a rescatarla, ofreciéndole matrimonio y un reino que compartir. Las tres películas a analizar serán “Contra viento y marea”, “Los idiotas” y “Bailarina en la oscuridad”, las que serán abordadas en orden cronológico, de esa manera, denotar cuál fue el camino evolutivo (de existir alguno) de cada una de ellas. En un comienzo se hablará de la vida y resto de obras del director, para poder entender de mejor manera sus postulados y la forma en que se enfrenta a cada proyecto, y de qué elementos se sirve para plasmarlos en la pantalla. Luego, se sentarán las bases de cómo se llevará a cabo este análisis, y los lineamientos que se seguirán a la hora de analizar cada una de las películas. Una vez establecidos los límites y los ítems que abordará el análisis, se comenzará a examinar la primera de las protagonistas, Bess, en sus dimensiones fílmicas y narrativas, lo que se aplicará también a Karen y a Selma. Luego de esto, se evidenciarán los elementos que cada una de las películas tienen en común, se agruparán y analizarán, en pos de poder determinar qué y cuáles son los elementos que conforman esta trilogía como tal. EÉstas obras se cuentan entre las películas con mayor éxito del director, y es por esto que, la importancia de este estudio, radica en llegar a entender el porqué de ese éxito, qué elementos constituyen una tendencia y cuáles mera suerte o consecuencia directa de los primeros. Otro aspecto relevante que veo, y espero alcanzar, es poder romper aquella perenne mala “primera impresión” que indudablemente un director como Von Trier causa en muchas personas. Sus constantes declaraciones de superioridad, de auto-proclamarse “el mejor director del mundo” sin duda determinan y desalientan cualquier indicio de querer analizar, ni mucho menos, disfrutar de sus obras. Es así como, con este estudio, pretendo ver hasta qué punto podemos dejarlo salirse con la suya con ese tipo de comentarios y hasta dónde no.en_ES
dc.facultadFacultad de Arquitecturaen_ES
dc.identifier.citationSOLÍS, A. (2010). Dogma y dolor: la trilogía del corazón de oro de Lars Von Trier. Tesis. Universidad de Valparaíso.en_ES
dc.identifier.other00149911
dc.identifier.urihttps://repositoriobibliotecas.uv.cl/handle/uvscl/14292
dc.language.isoesen_ES
dc.publisherUniversidad de Valparaísoen_ES
dc.subjectHETEROGENEIDAD FILMOGRÁFICA VON-TRIERen_ES
dc.subjectANÁLISIS PERSONAJES PROTAGONISTASen_ES
dc.subjectIMAGEN FÍLMICA / NARRATIVAen_ES
dc.titleDogma y dolor: la trilogía del corazón de oro de Lars Von Trier.en_ES
dc.typeTesisen_ES
uv.catalogadorDRB ARQUIen_ES
uv.departamentoEscuela de Cineen_ES
uv.notageneral"Documento no disponible para descarga".en_ES
uv.notageneralOpta al Título de Cineasta. Especialidad en Dirección de Fotografía y Postproducción de Imagen y Sonido.en_ES

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