Dios, Diablo, Tierra y Hombre: el Ser Latinoamericano y la Obra de Glauber Rocha.

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2009-12

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Universidad de Valparaíso

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Escuela de Cine

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A lo largo de la historia del cine, podemos encontrar obras cinematográficas con un grado tal de complejidad y profundidad, que se manifiestan como una constante revolución y afirmación de la expresión cinematográfica en su corpus fílmico y teórico. Tales obras pueden incluso, en especial y necesariamente para quien pretende el estudio cinematográfico, llegar más allá de los límites formales de la estructura paradigmática, las convenciones históricas o la mera técnica para poner de manifiesto las inquietudes filosóficas del autor en torno al hombre, su origen, su entorno y las problemáticas devenidas de estas relaciones. En definitivas cuentas, aflora lo que podríamos llamar “filosofía cinematográfica”, el pensamiento cinematográfico del autor frente a la dimensión humana y espiritual de la vida. El contexto general de esta tesis se basa en esta premisa. Cine y filosofía, entendidos tales como el quehacer del pensamiento, tienen un carácter en común como medios reflexivos y expresivos, una tendencia final, entre otras cosas, a ahondar en las problemáticas del hombre y su relación consigo mismo y su entorno específico. El principal interés de este estudio es abordar las problemáticas del ser latinoamericano, en su concepción filosófica, y su manifestación a nivel cinematográfico. Con esto se pretende recalcar el importante y necesario desarrollo del pensamiento cinematográfico latinoamericano para que nuestro cine refleje de forma auténtica nuestra identidad y condicionantes. Para introducir el desarrollo de esta tesis es necesario recalcar la preponderancia de la imagen cinematográfica, más cuando los estudios de orientación fenomenológica del cine suelen generalmente no dar cuenta de esa esencia cinematográfica en la medida que manejan como referencia la percepción subjetiva del fenómeno.1 Así pues, tal como indica Gilles Delleuze, “no hay nada detrás de la imagen, todo proviene de ella”. El teórico francés estudia la percepción cinematográfica sin relacionarla con ningún centro subjetivo; Abarca el aspecto filosófico con el mismo rigor, asociando y especificando cada uno de sus conceptos logrando así una densidad teórica en la que conviven en armonía el academicismo filosófico y la práctica cinematográfica. Es necesario describir la esencia cinematográfica desde la imagen, desde un pensamiento filosófico que agudice la percepción cinematográfica del fenómeno. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando el carácter mismo de lo filosófico, la perspectiva filosófica del estudio, se aleja de los cánones académicos generales y formales respondiendo más a una experiencia “vivencial” en constante crisis, por lo tanto en movimiento, en donde los conceptos mantienen su objetividad, pero también se abren a la experiencia “geopolítica”, al pensar “ciudadano”, en la medida que éste manifiesta una forma autóctona, propia de relación entre el ser y su entorno específico?. Resulta fundamental para esta tesis plantear esta interrogante que propone dos partes del mismo proceso, partiendo de una en calidad de premisa para abarcar la otra como problemática. El análisis filosófico de un cine que da cuenta de convicciones arraigadas en una forma de vida con aspectos sociológicos, culturales, y antropológicos originarios, propios o adquiridos, debe necesariamente tomar en cuenta esta situación para revelar de mejor manera esas relaciones. De aquí la necesidad de una visión filosófica que considere los aspectos “autóctonos” en el análisis del ser y su entorno. El punto de vista filosófico, que se enfoca específicamente a la corriente latinoamericana, tiene una clara inclinación por la experiencia vivencial por sobre la experiencia histórica, principalmente por que la filosofía latinoamericana, al igual que la misma Latinoamérica, es una filosofía joven; no presenta referencias históricas relevantes a través de las cuales decante y devenga el desarrollo de ella. Y este punto es coincidente también con el aspecto cinematográfico. No somos una región con una historia milenaria y claramente definida en unidades cronológicas a través de los tiempos. Sin embargo tenemos como región una historia única, conformada por una multiplicidad de vivencias en el tiempo. Es importante considerar la diferenciación entre nuestro carácter único y nuestra historia. Nuestro carácter único no responde al hecho unívoco sino a nuestra unicidad (multiplicidad de eventos únicos). Y nuestro carácter histórico responde a una historia común, a una historicidad. Es desde esta visión que se perfila este estudio. En el estudio de Delleuze el aspecto filosófico debe ser concreto, necesita de la mayor objetividad, pues se aboca al fenómeno cinematográfico, al estudio de la imagen en sí. Sin embargo, el estudio del hombre y su entorno, caso de esta tesis, necesita de una mirada filosófica abierta pues el objeto de análisis no es un fenómeno cinematográfico concreto, sino un fenómeno ”vivo” con manifestación cinematográfica. Parto a pesar de ello, desde Delleuze porque desconocer la esencia cinematográfica de, y en, la imagen sería un error para el estudio, pues es allí donde se llega y de donde se parte. Lo que sí es necesario convenir es el perfil del análisis: este no pretende ser un estudio de una filosofía del cine, sino manifestar la necesidad de una “filosofía“ para hacer cine. Es necesario comenzar a reflexionar sobre las convicciones propias, las verdades internas que nos mueven para realizar una obra cinematográfica. De otro modo no se podrá trascender del tecnicismo a una experiencia perceptiva que exprese nuestra visión del mundo. Y es esa convicción interna, esa fe en sí mismo, lo que finalmente transforma al cineasta en autor y a la película en obra. Hoy vemos más películas y mucho menos obras. Más historias y mucho menos autores. Considero entonces fundamental el desarrollo de nuestro pensamiento cinematográfico como realizadores con el fin de llegar a conformar una obra y transformarse en autor. Dado el estado actual en el ámbito del pensamiento cinematográfico en Latinoamérica y Chile, donde existen evidentes brechas y vacíos filosóficos en los cuáles no se ahonda demasiado, este estudio se plantea como un aporte más para el análisis y la reflexión. La tarea principal de esta tesis es reformular y manifestar la importancia de un desarrollo del pensamiento cinematográfico, como medio revelador del autor, para llegar a una real comprensión de la realidad del hombre latinoamericano y su entorno específico. La importancia de reconocer las implicaciones filosóficas de nuestro cine radica en revelar la mirada humana frente al mundo, desde una forma de vida propia, originaria, desde una “situación autóctona”. Es interesante por sobretodo el desarrollo de un pensamiento cinematográfico que, más que un análisis estructural que induzca a ideología o doctrina alguna, se manifieste como un pensamiento abierto y a la vez crítico acerca del individuo latinoamericano, en su dimensión humana. Porque el objeto de este estudio finalmente es siempre el ser humano y su entorno. Una relación de angustia constante, de búsqueda de armonía, sentido y equilibrio existencial allí donde conviven la materia y la inmateria. Aquí, en esta misteriosa dimensión que habitamos. 1 Marrati, Paola. ”Gilles Deleuze. Cine y filosofía”, Introducción. [Traducción Emilio Bernini] Buenos Aires, Argentina. Primera edición, Nueva visión. 2003, 7 p.

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PENSAMIENTO CINEMATOGRÁFICO LATINOAMERICANO, DIMENSIÓN HUMANA / ESPIRITUAL, PENSAMIENTO CRÍTICO AUTOR

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