Envolventes modificadas : transformaciones topológicas de los espacios arquitectónicos.

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2012

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Universidad de Valparaíso

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Escuela de Arquitectura

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La arquitectura tiene una condición de doble lugaridad. Por ser un arte, inscribe su producción como objeto artístico en el espacio, generándole un lugar para ser observado por el espectador: el lugar de la obra de arquitectura. Sin embargo la arquitectura se inscribe también en el espacio como el lugar del habitar humano. Para que dicho lugar suceda se necesita de una envolvente que le de finitud a una proció de espacio y lo deferencia del espacio infinito. Dicha envolvente, por configurar el espacio del habitar humano, está afecta a cambios y transformaciones: la arquitectura al estar en continua transformación. está en movimiento. Una manera de concebirla, construirla y representarla, por consecuencia también el espacio, es a través de la geometría. Sin embargo la geometría euclidiana, por su naturaleza no considera un aspecto importante del lugar. El lugar es un modo de “estar en”, por lo tanto posee también la dimensión del tiempo. Desde el proceso de entender y representar el lugar geométricamente, se comienzan a generar algunas situaciones territoriales y medidas, que van convirtiéndose en los parámetros con los que se deciden órdenes y las primeras disposiciones programáticas en el proyecto. Durante este ejercicio, le asignamos medida, cualidad y uso a los espacios, de modo que se constituyen virtualmente como lugares, en los que desarrollarán interacciones sociales y en definitiva, habitar humano. Se define una porción del espacio y se envuelve -se limita- para distinguirlo de los demás lugares; esta envolvente será receptáculo de la expresión del arquitecto para generar la experiencia de la arquitectura, en cuanto definirá el espacio y el carácter del lugar. Sin embargo, dentro de la virtualidad de este ejercicio, cabe la posibilidad de que la generación de estos lugares, como significantes para la actividad humana, tenga un significado diferente para el arquitecto y para quien, una vez construído el edificio, habitará el espacio. Si bien durante el movimiento moderno, estos espacios se pensaban pulcros y quedaban sujetos a la expresividad natural del material, de manera que se construían lugares neutros, donde la expresión era puramente espacial, desde hace un tiempo, en la arquitectura contemporánea, ha tomado fuerza la capacidad expresiva de la envolvente: el color, la textura, la luz material; la dureza o ligereza. Dentro de este caso podemos considerar las composiciones cromáticas-espaciales de Luis Barragán, que no solo dotan a la envolvente de color, si no que potencian el espacio a través de él. Desde este punto de vista esta expresión, decía, genera un significante que puede suponer significados distinto para el arquitecto, como para el usuario, por lo mismo ¿influyen estas envolventes en las actividades humanas que se generan dentro de la envolvente? y si fuera así ¿Podrían estas envolventes re-configurar los programas en el proyecto?, o bien dicho ¿Podría cambiar lo que quiere un arquitecto que suceda en un lugar, en el tránsito entre proyectar, construir y habitar?. Si se niega lo anterior, se niega con ello el aspecto psicológico del lugar, o sea la capacidad perceptiva-activa del lugar por parte del habitante; y el arquitecto, por su parte, sería un gran constructor del mundo pues sus decisiones, en definitiva, serían las que condicionan al habitar en los lugares. Si afirmamos la pregunta, le otorgamos al usuario una capacidad de decisión y acción en cuanto a lo que se le presenta y lo que, por su parte, espera y quiere, lo que puede ser considerado, de algún modo, como hasta un hecho democrático. La distancia entre lo que quiere significar y lo que, en definitiva significa el objeto, es un problema de la filosofía en general que, indiscutiblemente, toca a las artes y a la arquitectura. ¿Sería un cambio en el edificio algo malo para el edificio?, pues supone una acción del hombre sobre la obra, dejándola como una plataforma sujeta a cambios y transformaciones por parte del habitante y se podría plantear como la única rama del arte sujeta a estas mutaciones por parte del espectador, por lo cual el objeto artístico sería un trabajo conjunto entre el arquitecto y el usuario. Por último ¿Podría la geometría ayudarnos con el problema de la significación y vaticinarnos de posibles transformaciones que pudiera sufrir el edificio?. Si se pudiesen establecer posibles principios de transformación para programas o edificaciones particulares, se podría pensar la arquitectura en pos de estos cambios, tomando en cuenta que las transformaciones que sufre la obra en la arquitectura, la deja como el único arte en continua transformación y que dichas transformaciones están generadas a partir del habitar humano. Para el presente estudio, se tratarán de atisbar estos principios a través de distintas ramas de la geometría, comprendiéndola como una herramienta no tan solo de generación de espacios, si no también como un discilplina desde donde es posible estudiarlos y entenderlos.

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LUGAR CONTEMPORÁNEO/ATOPÍAS, PINTURA Y ARQUITECTURA, REPRESENTACIÓN GEOMÉTRICA

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