Tesis Postgrado
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Examinando Tesis Postgrado por Autor "Fernández Díaz, Osvaldo"
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Ítem Hegemonía 2.0(Universidad de Valparaíso, 2021) Cornejo Cuevas, Tomás; Fernández Díaz, OsvaldoLa exposición de divide en tres capítulos. En el primero esbozo brevemente una mirada de la ideología como equivalente a la realidad. Esta afirmación debe ser tomada con cuidado. No quiere decir que vivimos en la matrix, en una especie de simulación virtual o en el sueño de un gigante. Significa que la ideología abarca toda nuestra realidad porque no existe algo así como la verdad (otra afirmación que debe ser tomada con sus debidas precauciones). A través del arsenal conceptual del psicoanálisis, en específico de Lacan, nos adentramos en una noción de ideología en donde el lenguaje juega un rol central. En un segundo capítulo entro a analizar lo que esto de hegemónico significa. Para ello mi análisis se inicia con el pensador que lo dotó de un poder de análisis científico no conocido anteriormente. Los Cuadernos de la Cárcel de Antonio Gramsci nos servirán para postular una conceptualización de este término y a la vez reconocer el poder emancipatorio que lleva en su seno. En el tercer capítulo retomamos los elementos que le dan forma a la hegemonía desde una lectura de Gramsci, elementos que tan solo logramos rescatar desde la morfología de la ideología acordada en el primero. De tal modo, elemento por elemento, parte por parte, presentamos una renovada cara de la hegemonía, cara que sin traicionar su espíritu grasmciano se actualiza para el debate de la política actual. Sus elementos son llenados de nuevos conceptualizaciones y nuevos problemas, pero ello no deja atrás la labor gramsciana sino todo lo contrario. Esta reformulación demuestra que el pensamiento de Gramsci es hoy más que nunca actual y de un inconmensurable valor. El taller grasmciano -como se le ha solido designar- demuestra que su caja de herramientas es tan útil como hace ya casi un siglo. Junto con Laclau debatimos cómo entender estos elementos rescatados (y que por ahora mantengo en suspenso) y subvertidos para a su vez comprender el momento histórico que nos toca y los desafíos futuros. El derecho asoma como parte de la solución y digo asoma porque su vinculación no es profundizada en el modo que lo merece. El derecho asoma también porque en él se mezclan y entrelazan simbióticamente otros conceptos y a su vez problemas como la legitimidad, la ideología y el poder. Basta por ahora decir que el derecho y su lenguaje técnico, las leyes o las reglas del derecho tiene el poder de hacer en la realidad lo que se dice, o sea ser práctica habitual. Cuestión que también estará presente durante todo el desarrollo del trabajo. En el derecho también descansa el poder de decidir, ese momento de locura al que alude Kierkegaard está ubicado en el derecho.Ítem La filosofía vitalista de Antenor Orrego: una nueva construcción de Latinoamérica.(Universidad de Valparaíso, 2016) Jara Townsend, Gonzalo Andrés; Fernández Díaz, OsvaldoEn nuestro trabajo, nos proponemos mostrar de qué manera se manifiesta la filosofía vitalista en el intelectual peruano Antenor Orrego. Cómo a través de ella construye la posibilidad de una América en constante devenir, que se manifiesta en un tiempo en donde todo lo que se encuentra en su interior se dirige a un centro telúrico y germinativo que se extenderá lo más lejos que le sea posible. Este movimiento es el "elán vital" del continente, el impulso que lleva hacia la síntesis revolucionaria que fomentará la creación permanente y desarrollará la libertad de la conciencia de los hombres que se encuentran en ella. Estudiaremos, además, cómo Orrego se posiciona en contra del positivismo que se encontraba fuertemente afincado entre los intelectuales de fines del siglo XIX en Latinoamérica y Europa. El filósofo se posicionaba filosóficamente en contra al cientificismo, al finalismo, al evolucionismo mecánico, como también al intelectualismo y toda reflexión filosófica en donde la razón fuera tomada como fin del pensamiento y no como un móvil dejando de ser viva y guía de la intuición. Mostraremos, como la filosofía del Orrego se encarna en la reflexión sobre Latinoamérica sin intención de hacerla volver a un pasado glorioso como el de los incas, como tampoco imitar a la sociedad europea con su conjunto de fracasos manifestados en la época de posguerra. En nuestro trabajo, examinamos el recorrido intelectual de Orrego desde su formación en la bohemia trujillana, y en las Universidad de Trujillo. Con su pensamiento autónomo y su instantánea creatividad, Antenor Orrego contribuyó de manera activa a formar una nueva manera de pensar la región peruana y el continente americano en su unidad. Se identificó fuertemente con las ideas socialistas y trató de mantenerlas en su ideario con la mayor coherencia posible, como también promoverlas sin ortodoxia para ser consecuente con su filosofía viva y dinámica. Se mantuvo políticamente mucho más cercano al socialismo democrático que al revolucionario, el cual imperaba en muchas de los hombres de la época, pero logro comprender las ideas de Lenin, para forma y fundamentar su antiimperialismo de manera coherente. El propósito de Orrego, era construir sobre las ruinas de la sociedad occidental una nueva civilización basada en lo indoamericano, aceptando la movilidad de masas, como también las instancias políticas de presión que implicaban las reformas sociales. El primer capítulo de nuestra tesis se titula: La construcción del ideario de Antenor Orrego en el norte peruano. En este capítulo mostramos cómo es que Orrego forma sus ideas artísticas, políticas y filosóficas en la zona norte del Perú, pasando luego por la Bohemia Trujillana y su amistad con Vallejo. Como construye las ideas de vanguardia y su activismo en el Apra que se manifestaba como "necesaria" para los hombres de la zona norte. También, hablaremos de su época periodística, la cual gira en torno a distintos medios de prensa, en La Reforma, La Tribuna y El Norte. Por último, explicitaremos las circunstancias académicas que lo llevaron a la adquisición de su antipositivismo y su filosofía, a través de las enseñanzas de la nueva metafísica que se daba en la Universidad de San Marcos con Deastua e Iberico Rodríguez. El segundo capítulo se titula: La formación vital de la filosofía de Antenor Orrego: de Bergson a Orrego, La revista Amauta como inicio para la reflexión sobre el libro Pueblo-Continente. En este capítulo, analizamos la filosofía de Henri Bergson con la intención de poder observar con mayor soltura la filosofía de Antenor Orrego, ver en que se cruzan y reafirman las influencias del filósofo francés. También, hablaremos de la relación de Orrego con José Carlos Mariátegui, la cual fue una amistad intelectual constante que se logra notar en las publicaciones hechas en Amauta y en su relación epistolar. Mostraremos, cómo en la revista de Mariátegui, Orrego logra articular su filosofía y los temas que luego darán forma a su libro Pueblo-Continente, que será una síntesis de su vitalismo y su idea sobre una nueva construcción de América. El tercer y último capítulo lo titulamos. Una lectura de Pueblo Continente: Un vitalismo para Latinoamérica Analizaremos el libro de Orrego, mostraremos algunos comentarios de autores que nos parecen relevantes. Profundizaremos en cómo construye una nueva visión de América a través de la filosofía vitalista, y el marxismo, más los principios antiimperialistas del aprismo, proponiendo una construcción centrada en la descomposición de las razas, las cuales se encuentran mezclándose en América para llegar de esta manera a una síntesis que tendrá a la intuición y al cuerpo como bases de su reflexión. Hablaremos también del método marxista y la mística del movimiento aprista los cuales se unen para formar una nueva concepción del mundo y relacionaremos algunos postulados de él filósofo del norte con algunas reflexiones de Nietzsche.Ítem Memorialismo, historiografía y política. El consumo del pasado en una época sin historia.(Universidad de Valparaíso, 2008) Aravena Núñez, Pablo; Fernández Díaz, OsvaldoEl auge de las memorias e identidades locales debe entenderse como parte de un movimiento de reivindicaciones políticas, mientras que la producción de patrimonio cultural debe entenderse a la luz de las transformaciones económicas asociadas a la crisis económica aludida más arriba, que se inicia en la década de los setenta. El interés desmesurado por el pasado no es inédito. Lo nuevo es la clave en la cual se busca y valora ese pasado, los sujetos que lo invocan y el uso social que termina cumpliendo. Las páginas que siguen están cruzadas por una afirmación central (tesis) respecto de esta vuelta al pasado, a saber, que por ella se efectúa la imposibilidad del sujeto histórico, entendido éste como la entidad capaz de aportar novedad (acción) en un plano aparentemente ya determinado. El actual auge del pasado está asociado –pese a lo aparente– a la baja del sujeto, ya no como un postulado teórico, sino como fenómeno social registrable. Su fortaleza consiste precisamente en enarbolar como principio lo que se niega, en una lógica cultural que impulsa al mero consumo estético del pasado. El pasado fragmentado (sin continuidad temporal) es lo propio de una industria cultural que empaca restos o réplicas del pasado como mercancías, pero que también es defendido teóricamente como la experiencia del hombre emancipado, más allá de la fábula del progreso. En el primer capítulo de este trabajo, una revisión de los principales planteamientos filosóficos respecto del auge del pasado en el mundo contemporáneo. Asumiendo como paradigmática la reflexión nietzscheana de la segunda de sus Consideraciones intempestivas, reparamos en que el actual “exceso” no es de historia sino de pasado, es decir, una compulsión no por un saber sino por objetos, imágenes, réplicas, testimonios, etc. A partir de la revisión de algunos autores contemporáneos rastreamos la huella de las posibles causas de dicha compulsión y sus efectos, en unos planteamientos que van desde una abierta apología de esta vuelta del pasado hasta su crítica radical. La elección de los autores ha estado determinada por el rastreo de las interpretaciones que han definido los tópicos con que se lee usualmente el fenómeno que aquí designamos como memorialismo. En el segundo capítulo ofrezco una tipificación de los modos de relacionarse con el pasado, para trazar cierto límite entre los más difundidos (melancolía o nostalgia y patrimonio) y las formas menos usuales pero más invocadas: le memoria y la historiografía. Vinculación social e historicidad serían los dos atributos correspondientes a estas últimas modalidades, justamente lo que se imposibilitaría por el auge de las dos primeras. En el tercer capítulo espero mostrar cómo es que, a partir de distintos debates en torno a la “memoria” y la forma de gestionar nuestro pasado, opera una renuncia a las dos facultades fundamentales del sujeto: su capacidad para conocer y actuar en el mundo. El último apartado (epílogo) constituye, más que una conclusión, una afirmación del sujeto por vía del ejercicio de una de esas formas de tratar con el pasado más marginal hoy en día: la historia. El planteamiento aquí es que la baja del sujeto, arraigada en gran parte en la ola actual de memorialismo, forma parte de una hegemonía cultural que lleva a renunciar a los hombres a la posibilidad de ser agentes activos de la historia, mientras otros llevan adelante sus proyectos y la concreción de sus intereses de manera fácil dado el desierto de lo político que implica dicha renuncia. Lo propio de la historiografía es una visión de la historia como una construcción de sujetos: si unos no la construyen, la construyen otros. El aporte de este trabajo –desde luego, según el parecer de su propio autor– está dado por la exploración de formas de acceder (o abdicar) al pasado con las que nos relacionamos, voluntaria o involuntariamente, de manera cotidiana, en la medida que no podemos sustraernos del influjo de los medios o las tecnologías del gobierno. Esas formas acaban propiciando justamente lo contrario de lo que dicen resguardar: lo mismo en lugar de la diferencia, el olvido en lugar de la memoria, el consumo del pasado en lugar del conocimiento histórico.