La parodia como un recurso paradojal de la reivindicación de un héroe nacional : Prat de Manuela Infante.
Fecha
2011
Profesor Guía
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Editor
Universidad de Valparaíso
Ubicación
PT/A.TEATRAL L923p 2012
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Facultad
Facultad de Arquitectura
Departamento o Escuela
Escuela de Teatro
Determinador
Recolector
Especie
Nota general
Título de Actor/actriz. Especialidad en Pedagogía Teatral (Daille Valenzuela, Mauricio; Loyola Clavijo, Alejandra & Machuca Díaz, Carlos).
Resumen
Todo acto interpretativo no es nada más que la objetivación del proceso subjetivo-objetivo de una lectura. Leer implica, entre otras, la etimología de “ligar”. Ligar lo haces de relaciones que van compareciendo en el acto de leer es
ir estableciendo un entramado de relaciones significativas en busca de uno de los innúmeros “sentidos” de una obra literaria.
Para facilitar la lectura y el entendimiento del presente documento, vamos a clarificar que cuando hablemos de Arturo Prat, hombre de la historia de Chile, escribiremos ARTURO PRAT, en mayúscula y cuando nos refiramos a Prat,
personaje dramático, lo graficaremos con minúscula y en cursiva: Prat.
En esta investigación expondremos los resultados que produzca nuestra lectura de la obra Prat de la dramaturga chilena Manuela Infante, proponiendo la figura del héroe como centro productivo de un sentido que, a diferencia de la reacción que provocó en un vasto sector de la sociedad en el momento de su estreno, la privilegia.
Nos interesa además referirnos a la obra Prat como texto dramático desde donde analizaremos la visión de héroe que en él se expresa, para relacionarla con la estrategia utilizada por la historia oficial encargada de construir las figuras
heroicas de la nación desde su centro de poder.
Esta obra causó revuelo mediático al presentar al personaje histórico de Arturo Prat totalmente alejado de la configuración que de él han entregado siempre los textos de la historia oficial. Se nos presenta ahora como un adolescente de 16
años lleno de miedos y dudas. La polémica se hace más intensa aún en las voces de los sectores más conservadores al ser ganadora de un FONDART el año 2022.
“...el cuerpo de almirantes en retiro condenó con virulencia la obra antes de conocer su texto y la Corporación 11 de septiembre presentó una querella con el objeto de impedir su estreno. Según ellos, la obra ultraja, insulta y denigra la imagen del prócer de la Guerra del Pacífico1.
Toda obra de arte divide, en primer lugar y de manera simple, al público entre aquellos a quienes les gusta y a los que no.
Toda obra de arte suscita divergencias: a unos les gusta, a otros no; a unos les gusta menos, a otros más. Esta disociación no tiene carácter orgánico, no obedece a un principio. El azar de nuestra índole individual nos colocará entre los unos y entre los otros2.
En el caso de Prat el revuelo fue mayor al simple hecho de los gustos. Entró en un plano delicado de la memoria nacional, considerándola un atentado al nombre de uno de los héroes más importantes en la historia de Chile, pues como lo dice la Revista Naval en palabras absolutamente categóricas es: “Arturo Prat Chacón mártir, héroe y ejemplo para nuestra juventud”3.
Sucedió que, el espectador/lector, no supo contemplar la obra, como dice Ortega y Gasset “no sabemos si vivir las cosas o contemplarlas”4.
Así es cómo se nos plantea el problema de nuestra investigación. La obra, ¿reivindica o degrada al héroe nacional?
La obra premiada “Prat” es literalmente muy mala. Su autora no sabe escribir en castellano; su prosa, así como la estructura teatral de su obra corta y entrecorta, es inepta5.
No entiendo a quienes, sin aportar argumento histórico alguno, pretenden enlodar a través de una obra de teatro plena de desbordes profanos la figura de un héroe chileno como don Arturo Prat Chacón. Menos aún puedo comprender que, en aras de una mal entendida libertad de expresión y tolerancia, sea el propio Estado el que a través del Fondart financie, con dinero de todos los chilenos, este ultraje a quien dio su vida por este país6.
Benito Escobar, de ADN (Asociación de Dramaturgos Nacionales), piensa que “la ignorancia” sobre los temas culturales y artísticos está en la base de las reacciones que descalifican la obra Prat, agregando que “todos los símbolos pueden ser interpretados”7.
“Prat” no intenta ser histórica. Todo lo contrario, lo que sí quiere es cuestionar la historia, no “comerse” los roles, pero no sólo los militares, sino también los sociales y culturales. Inteligentemente nos hace mirar en la intimidad de estos imberbes marinos y ver la misión de grandes y el juego de niños, las peleas sin sentido que nos adentran lúdicamente al espacio del cuestionamiento8.
Se nos presentan, según los comentarios anteriores, opiniones diversas, sin embargo aquellas en defensa de la dramaturga y su obra, son escuetas y no buscan profundizar en el contenido de la misma. Por nuestra parte, realizaremos
un análisis del texto dramático que profundizará en 7 ejes temáticos, los cuales son:
6.4.1 El miedo.
6.4.2 Capitán adolescente.
6.4.3 Su madre.
6.4.4 Se ve la nave enemiga.
6.4.5 Hambre en medio de la guerra.
6.4.6 Delirio en la batalla.
6.4.7 Documento oficial: el discurso.
Desde la perspectiva de nuestro análisis, cada uno de estos ejes representa momentos y/o conceptos claves de la obra.
Para comprender mejor los lineamientos de nuestra investigación, definiremos a la historia oficial como aquel relato que la historiografía se ha encargado de recopilar con el fin de dejar antecedente por escrito del pasado y que los
gobiernos han validado como historia irrefutable.
La Historia como tal, compuesta de hechos históricos, no está sustraída al poder del Estado. La Historia no es ni subjetiva, ni gloriosa. Más bien diremos que la Historia es la historia del Estado9.
Según Alain Badiou, filósofo, dramaturgo y novelista francés la principal fuerza represiva de los pueblos es el poder del Estado, en sus palabras:
Voy a poner dentro de lo que llamo poder del Estado todos los mecanismos de poder y de dominación. Entonces voy a incluir ahí a la propia economía. Esto es importante. Para mí el estado, el estado de la situación, no es solamente el gobierno, no es simplemente la justicia, la policía y los aparatos represivos. También es el poder dominante, el poder de dominación de la economía. Por eso es que lo importante del Estado es su poder. Y este poder es poder omnipresente. No es un poder que esté solamente en el gobierno o solamente en el aparato represivo10.
Así mismo un ejemplo más cercano de lo expuesto anteriormente es el controversial anuncio del Ministerio de Educación el 04 de enero de 2011 en Santiago, en donde éste [...] realizará una modificación en el currículum escolar de la asignatura de Historia, con la cual se reemplaza la palabra ‘dictadura’ por ‘régimen militar’ en los textos escolares de alumnos entre 1o y 6o básico11.
El ministro de Educación chileno, Harald Beyer defiende este acto diciendo que "se usa la palabra más general que es régimen militar. Respecto a las expresiones concretas hay que recordar que esto va a un consejo que es transversal, y ese consejo lo aprueba. O sea, no tuvimos reparos en esa dimensión, las expresiones son más generales"12.
Es necesario recordar que este polémico anuncio movilizó a varios gremios, como el de profesores. Incluso hubo prensa extranjera refiriéndose al tema.
The word change in the history curriculum for Chilean schools – from military “dictatorship” to “régime” for the period of general Augusto Pinochet’s violent rule – was part provocation, part slip-up. In its effect, it reflects that while Chile is an economic athlete, it remains a political cripple 13.
A nuestra consideración este hecho marca un precedente que reafirma hasta nuestros días el poder del Estado en la construcción de las historias nacionales. Esta modificación de conceptos cambiará la definición de 17 años en la historia
de nuestro país.
Consideramos que con solo este hecho se pone de manifiesto que la historia oficial se articula como testimonio para que los pueblos conozcan su pasado y se reconozcan como parte de su entorno. Por medio de esta historia se ponen de
manifiesto las hazañas o las grandes batallas que, miembros de una misma nación, han realizado y se asientan como parte de nuestra historia por pertenecer a un mismo territorio. Así mismo son un medio para comprender el porqué del
presente.
La historia se convirtió en el mito explicativo de lo que se era y de lo que se quería ser. Las historias patrias se destinaron, pues, no solamente a describir o a explicar una realidad, sino también a prefigurarla14.
Los grandes hechos históricos que conocemos a través del discurso oficial, están acompañados, muchas veces, de personas que actúan como líderes o guías de estos acontecimientos, transformándose en los protagonistas indiscutibles de los sucesos en los que son partícipes. Y es por el rol que estos cumplen, que los conocemos y no podemos separarlos del hecho mismo. Es así que conocemos, por ejemplo: a Cristóbal Colón por el descubrimiento de América, o a Arturo Prat por el Combate Naval de Iquique. A muchos de estos personajes se les recuerda por los valores e ideales que desarrollaron dentro de la historia. Y que sin duda –como vimos anteriormente- se nos muestran a través de la historia oficial como figuras dignas de seguir e imitar. “La historia universal, la historia de lo que el hombre ha realizado en este mundo es, en el fondo, la historia de los grandes hombres, de los héroes”15.
Los héroes son estos personajes de la historia inundados de valores y actitudes dignas de seguir, y que conocemos de forma incuestionable por los relatos de sus actos de valor y nobleza.
Como asegura Claudio Díaz Pérez, entendemos que “El héroe debe ser como el discurso institucional lo exige”16, es decir, un hombre íntegro, dispuesto a dar la vida por su país e ideales. Sin duda, el héroe institucional, se convierte en un
personaje atractivo para conocer y aprender de sus actos. A través de la historia se engrandece y reafirma las hazañas que protagoniza, formando un ideal de persona que recoge todos los valores e ideales que un país debe seguir:
Correspondió a los historiadores el construir imágenes de héroes que fueran la más pura encarnación del ser colectivo y en quienes residieran los gérmenes del perfeccionamiento social. Las descripciones hiperbólicas de las cualidades físicas y morales del héroe cincelaron progresivamente su perfil solemne y fácilmente intercambiable: hombre providencial, probo y desinteresado; militar elegante, audaz y valeroso, dotado de un espíritu de sacrificio a toda
prueba; alma apasionada enteramente consagrada al servicio de la patria, etc.17.
Un organismo que se apodera de la historia y sus héroes para lograr sus objetivos –como dijimos anteriormente- es el Estado. Esta institución política, se encarga de conmemorar fechas que se consideran relevantes para la historia
oficial, en calendarios y luego hacer para cada una un reconocimiento, evidenciado en actos solemnes como discursos o paradas militares, recordándonos año a año lo importante de tal o cual hecho histórico. Fechas como el 21 de mayo, día del Combate Naval de Iquique; 9 de Julio, día de la bandera; 12 de octubre, día del descubrimiento de América, son algunos de los hitos que acostumbramos celebrar. Esto se hace más evidente en la educación formal, donde, durante 12 años, desde el primer año básico hasta el cuarto año medio, se celebra, de forma ritual, algunas fechas, recitando poemas, cantando, bailando alguna danza folclórica, e inclusive, haciendo representaciones teatrales.
David Díaz Arias, del Centro de Investigaciones Históricas de América Central.
Concibe a las fiestas nacionales como tradiciones inventadas que fueron creadas por actores específicos de la construcción del Estado-nación moderno, con el objetivo de inventar la nación y modelar un pasado oficial para celebrar los orígenes de esa nación. Justamente, el uso de ceremonias como la fiesta de la independencia permitió a los países latinoamericanos al final del siglo XIX y en las primeras décadas del XX modelar ritos de recuerdo de los héroes y acontecimientos que habían sido fundamentales para crear su nación18.
Es así como vemos el vínculo inseparable entre el héroe, la historia oficial y el Estado y entonces comprendemos el revuelo producido por la obra Prat, pues no dejamos de pensar que, si bien la ficción puede ser completamente contraria a la realidad, lo ficcional se articula como base para la reflexión. Y en este caso particular consideramos que el texto dramático se sirvió de la parodia para producir dicha reacción.
Todo texto, incluso el histórico, se arma a través de figuras literarias, predominando unas sobre otras, según el objetivo estético buscado. En nuestro caso la figura imperante es la parodia, que definiremos como una figura literaria que "instaura un juego de comparaciones y comentarios con la obra parodiada y con la tradición literaria o teatral"19 --en este caso el texto parodiado alude al relato del Combate Naval de Iquique expuesto como historia oficial.
Sabemos que la historia oficial es la encargada de refutar y/o legitimar los hechos que narra. Por esta razón comprendemos que, los sectores más conservadores de nuestra sociedad se hayan puesto en contra de la obra aquí aludida, pues no tolerarían interpretaciones personales de sucesos y/o personajes que hayan sido representativos de la institucionalidad del Estado chileno, pues se caería en el cuestionamiento de los valores de la misma y “desde la lectura de dichos sectores, la obra Prat desbarataba al ídolo histórico con rasgos de cobardía, alcoholismo y homosexualidad”20. Sin embargo “las tres entidades más importantes del teatro nacional – SIDARTE (Sindicato de actores de Chile) ADN (Asociación de Dramaturgos Nacionales) ADT (Asociación de Directores Teatrales)-- decidieron salir en defensa de esta visión alternativa del héroe del Combate Naval de Iquique” y más aún para la coordinadora del Fondart, -Nivia Palma- “es indispensable que aprendamos a hacer la distinción entre realidad e historia oficial y propuesta artística” ya que ésta “no es una mera reproducción de la realidad” sino que puede tener como punto de partida un dato o un personaje real para ficcionar y construir una nueva historia o lectura más compleja y distinta21.
Es necesario, además, señalar que el discurso ficcional se forma cuando la palabra no tiene un referente dentro de la realidad, sino que uno dentro de un mismo discurso narrativo. Es decir, cuando no habla de algo real o verdadero que se pueda comprobar, sino cuando contiene sus referentes en el mismo lenguaje. En nuestro caso, Prat se arma desde la historia que se cuenta de Arturo Prat –desde otro discurso-. El concepto de realidad o realismo no tiene cabida en el estudio de la ficción, ya que no es su motor de desarrollo. Por eso, cuando leemos un poema, no nos preocupamos de comprobar lo dicho dentro de lo real, sino que nos remitimos a apreciar la construcción de lenguaje, imágenes, emociones y sentimientos allí contenido, como dice Ducrot: “los elementos que componen una obra obedecen a una lógica interna, no externa”22.
Por lo tanto, el resultado de la reflexión y el cuestionamiento producido con esta lectura más compleja del hecho histórico, es el punto central de nuestra investigación. ¿Cómo (según nuestro entender) a través de esta nueva interpretación que hace Manuela Infante, se humaniza al héroe, se hace más cercano y se ennoblece aún más su hazaña? ¿Qué mecanismos operan para que sea así?
Nuestro principal sustento teórico es Hayden White, historiador miembro de la Academia Norteamericana de las Artes y las Ciencias desde 1991 y de la Sociedad Filosófica de los Estados Unidos desde 1998. Realizó su doctorado en historia en las Universidades de Michigan y Roma, y actualmente es profesor emérito de Historia de la Conciencia en la de California, en su sede de Santa Cruz23.
White propone que el relato histórico y el relato ficcional comparten rasgos en común, como el hecho de que ambos están construidos sobre una base narrativa y por ende subjetiva. Postula que el narrador de ambos relatos imprime subjetividad al relato, por el simple hecho de ser él un ser subjetivo. White dice que Barthes: Considera paradójico que “la estructura narrativa, que surgió originalmente en la caldera de la ficción (en mitos y en la primera época)”, hubiese devenido, en la historiografía tradicional, “tanto el signo como la prueba de la realidad”24.
Así mismo sostiene a lo largo de todos sus escritos, que lo objetivo no existe y que lo que el discurso histórico produce son interpretaciones de cualquier información y conocimiento acerca del pasado que decida el historiador. Estas interpretaciones pueden adoptar formas variadas, desde las más simples crónicas o enumeraciones completas de hechos hasta las abstractas filosofías de la historia, pero lo que ellas tienen en común es su procesamiento en un modo narrativo de representación fundamental para la comprensión de sus referentes como fenómenos distintivamente históricos25.
Más adelante nos inmiscuiremos en estas concepciones histórico-literarias.
Por otra parte, nos interesa, además, conocer cuál es el interés que tiene la dramaturga en llenar los espacios de indeterminación que la historia oficial no registra, proponer una mirada diferente al embarcarse en un proyecto con tintes revisionistas y claramente críticos, y, por último, conocer los planteamientos que propone respecto de estas figuras heroicas que son expuestas a la crítica y al cuestionamiento. Acción que para Villegas se vincula con la posmodernidad: Una de las modalidades del teatro del período es la tendencia a deconstruir la “historia oficial”, cuestionar a los “héroes” y, en muchas ocasiones, parodiar la lectura oficial del pasado. Su función política es socavar los fundamentos de la tradición en que se sustentan los regímenes en el poder26.
Asimismo, vemos que la herramienta literaria que utiliza Infante funciona como forma de representación irónica, la parodia está doblemente codificada en términos políticos: legitima y subvierte a la vez lo que ella parodia. Esta especie de «transgresión autorizada» (Hutcheon 1985) es lo que hace de ella un vehículo listo para las contradicciones políticas del postmodernismo en general. La parodia puede ser empleada como una técnica autorreflexiva que llama la atención hacia el arte como arte, pero también hacia el arte como fenómeno ineludiblemente ligado a su pasado estético e incluso social. Su repetición irónica también ofrece una «autoconciencia inmanente sobre las vías hacia la legitimación ideológica»
La política de la representación y la representación de la política a menudo van tomadas de la mano en la metaficción historiográfica postmoderna paródica. La parodia se torna un modo de volver a visitar el pasado27.
Consecuente con lo planteado hasta ahora, es importante conocer algunos antecedentes útiles a nuestros propósitos: la compañía Teatro de Chile formada en el año 2001, junto a su directora y dramaturga Manuela Infante, ha desarrollado una investigación teórica/escénica donde “despliegan una reflexión sobre la memoria cultural, sus posibilidades de representación artística, sus relaciones con el poder y la situación del teatro ante estos temas” 28. Dicha reflexión la desarrolla, especialmente en los siguientes montajes:
• Juana basada en la historia de Juana de Arco.
• Cristo basada en la figura histórica de Jesucristo.
• Prat basada en la figura y vida de Arturo Prat.
Desde su debut público con el controvertido Prat (2002) hasta su brillante Cristo (2008), atravesando por Juana (2004), realiza una reflexión dramático/escénica en torno a identidad/representación/realidad histórica/construcción ficcional. Sus obras son de teatro dentro del teatro y dejan a la vista los mecanismos de construcción del relato, de la acción y de la experiencia escénica y actoral, planteando de modo lúdico una fuerte interrogante acerca de la relación entre rito y mito, a partir de la construcción discursiva de héroes y mártires emblemáticos e inspiradores (el héroe chileno Arturo Prat, la soldado mártir Juana de Arco, Jesucristo)29.
Para la compañía, la escenificación y representación de personajes y hechos trascendentes para la historia de nuestro país, se ha transformado en fuente creativa y de inspiración de sus obras teatrales, convirtiéndose, en ocasiones, en una especie de línea poética y búsqueda que atraviesa más de uno de sus espectáculos.
Para nuestra investigación utilizaremos, por una parte, textos representativos de la historia oficial donde se recogen los sucesos que relatan la vida de Arturo Prat y su gesta heroica y por otra, la obra Prat, de Manuela Infante. De esta forma, tendremos en un juego de lectura intertextual, a la historia oficial que pretende entregar una visión “objetiva” respecto del héroe y el texto dramático que ficcionaliza tanto a la figura del héroe como a los hechos que lo convierten en tal.
Compararemos ambos discursos e identificaremos los puntos en que el relato ficcional se sirve de la parodia para entregarnos esta nueva propuesta de interpretación, y cómo sugiere una nueva lectura sobre este héroe nacional instalándolo en un imaginario mucho más cercano y humano. En síntesis, comprobaremos cómo, a través de la parodia, paradojalmente se reivindica al héroe nacional.
En el primer capítulo revisaremos conceptos básicos sobre la identidad, lo que nos permitirá establecer cómo se construyen y forjan los atributos de una nación, para así vincularlos y observar cómo los discursos históricos y literarios actúan en la construcción de la identidad nacional y de sus héroes, discursos cuyas fronteras son visitadas por miradas e intereses muy diferentes y que, justamente, se produce el o los problemas cuando se cruzan estos dos sin tener clara conciencia de hacia dónde se va. Nuestro estudio está tratando de resolver o dar luces sobre este problema.
En el segundo capítulo haremos una revisión de los hechos por los cuales se recuerda a Arturo Prat y la razón de su protagonismo. También expondremos cuáles son los atributos y valores que lo llevaron a convertirse en una figura heroica. Como dice Rafael Cavada un hombre que “construyó la imagen que los chilenos tenemos de nosotros mismos”30.
A continuación, en el capítulo tres, revisaremos las concepciones de héroes en la literatura del siglo XIX. Veremos -también- cómo el poder institucional toma estas imágenes heroicas y las controla a su beneficio.
Para el capítulo cuatro, propondremos una panorámica del texto histórico y sus implicancias con la literatura.
En el quinto capítulo, revisaremos la trayectoria de Manuela Infante, expondremos el resultado de una entrevista realizada el 14 de diciembre de 2011 en la Universidad de Playa Ancha, escuela de teatro, y revisaremos el recorrido de Teatro de Chile --compañía de la que es parte y que fue la encargada del montaje de la obra Prat-- cuáles son sus obras; bajo qué principios estéticos realizan su trabajo; cuáles son sus propuestas teatrales, etc. Por último, reuniremos material de prensa que pueda aportar en el trabajo.
El capítulo seis, será el análisis de la obra -desde la figura literaria de la parodia-, para dilucidar cómo comparecen estos discursos. Es decir, enfrentaremos el discurso Oficial al Ficcional y, de los puntos en divergencia, desprenderemos el actuar de la parodia. A través de lo anterior, observaremos la relación existente entre el héroe del discurso histórico versus el héroe del discurso literario. En este análisis integraremos un capítulo de la parodia, con el fin de entregar los parámetros necesarios en función de la lectura posterior.
Finalmente concluiremos, exponiendo los resultados de la investigación respecto de cómo la parodia, paradojalmente reivindica al héroe nacional entregándole características más humanas, dignificándolo y otorgándole mayor valor, ya que el héroe arranca del hombre común, con debilidades y contradicciones. Y por cuanto más implacable y resistente sea su adversario, la tragicidad del héroe es más alta. Junto con esto buscamos evidenciar que las imágenes del héroe propuestas por las obras teatrales, conforman un elemento de identificación más cercana a la realidad, que las que propone el discurso histórico oficial. Así, consideramos que el teatro nos entrega imágenes sobre estos héroes más claras y amigables, lo que nos lleva a construir una identidad nacional dinámica más cercana a la realidad que vivimos día a día.
Nuestra propuesta es que el discurso histórico, entre menos pomposo y lleno de estrellas doradas –como creemos que grafica la historia oficial a quienes han actuado con valentía en beneficio de nuestro país- es más humano, sincero, cercano y claro para quienes, así mismo, vemos en el arte –particularmente en el teatro- una posibilidad y capacidad indudables de participar en la revisión de las historias oficiales siempre ligadas al poder. Para este cometido, se nos hace necesario que la sociedad junto al artista, se hagan protagonistas de un mayor feedback, es decir de una mayor retroalimentación de empatías, emociones, concepciones políticas, etc, pues nos ayudaría a construir una identidad mucho más sabia, basada en principios más humanos y no sólo bélicos.
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1 Leopoldo Pulgar: “Artistas respaldan polémico montaje sobre Arturo Prat”, Diario La Nación, Santiago de Chile, 27 de septiembre de 2002, p. 44.
2 Ortega y Gasset: “Impopularidad del arte nuevo”, La Deshumanización del arte y otros ensayos de estética, Espasa Calpe, España, 2007, p.47.
3 Ricardo Burgos Jorquera: “Arturo Prat Chacón mártir, héroe y ejemplo para nuestra juventud”, en revista, Prat: un mensaje a nuestros jóvenes de osadía y coraje, septiembre de 2011, p.20.
4 Ortega y Gasset: “Sigue la deshumanización del arte”, La Deshumanización del arte y otros ensayos de estética, Espasa Calpe, España, 2007, p. 65.
5 Armando Uribe: “La inepcia y Prat”, El Mercurio, Santiago de Chile, 24 de septiembre de 2002, p. A2.
6 Jaime Sepúlveda Cox: “Obra sobre Prat”, El Mercurio, Santiago de Chile, 22 de septiembre de 2002, p. A2.
7 Leopoldo Pulgar: “Artistas respaldan polémico montaje sobre Arturo Prat”, La Nación, 27 de septiembre de 2002. p. 44.
8 Nancy Arancibia: “Al abordaje de Prat”, La Nación, Santiago de Chile, 20 de octubre de 2002, p. 42.
9 http://www.humanite-en-espanol.com/spip.php?article229.
10 http://www.antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=631.
11 http://www.biobiochile.cl/2012/01/05/coordinadora-de-mineduc-asegura-que-concepto-regimenmilitar-en-textos-escolares-ensena-a-pensar.shtml.
12 http://www.cooperativa.cl/ministro-beyer-justifico-el-cambio-de-dictadura-por-regimen-militar-esmas-general/prontus_nots/2012-01-04/122346.html.
13 http://www.ft.com/intl/cms/s/0/9ee4a9ec-3875-11e1-9f07 00144feabdc0.html#axzz1jmqUfyho.
En sus inicios, la palabra cambio en el currículo de la historia para las escuelas chilenas - de los militares "dictadura" al "régimen" para el período de la dominación violenta del general Augusto Pinochet - fue una provocación, constituye en desliz. En su efecto, refleja que, si bien Chile es un atleta económico, sigue siendo un inválido político. Traducción de la misma página.
14 Rodolfo de Roux de Lopéz: La insolente longevidad del héroe, Revista Caravelle, Toulouse, Francia, 1999, p. 32.
15 Ídem, p. 31.
16 Claudio Díaz Pérez: El combate naval de Iquique: Un mito chileno, Tesis para optar al grado de magíster en historia, Universidad Católica de Valparaíso, Chile, 2007, p. 8.
17 Rodolfo de Roux de Lopéz: Op cit., p.34.
18 David Días Arias: “Pequeños patriotas y ciudadanos: Infancia, nación y conmemoración de la independencia en Costa Rica, 1899-1932”, Revista Redalic, Universidad de Sevilla, Madrid, 2011, p. 89.
19 Patrice Pavis: Diccionario del Teatro, Ediciones Paidós, Buenos Aires, 2003, p.328.
20 Fernanda Carvajal: “Prat de Teatro de Chile: Una fábula nacional prófuga atravesando las junturas entre arte y política”, Revista Atenea n°502, Universidad de Concepción, 2010, p.77.
21 Leopoldo Pulgar: Op Cit., p. 44.
22 Oswald Ducrot, Tzvetan Todorov: Diccionario enciclopédico de las ciencias del lenguaje, Siglo veintiuno editores, Argentina, 1995, p. 302.
23 http://www.lanacion.com.ar/38084-construimos-el-pasado-en-la-imaginacion.
24 Hayden White: El contenido de la Forma, Paidós, Barcelona, 1992, p.53.
25 Hayden White: El texto histórico como artefacto literario y otros escritos, Paidós, Barcelona, 2003, p.144,145.
26 Juan Villegas: Historia multicultural del teatro y las teatralidades en América Latina, Editorial Galerna, Buenos Aires, 2005, p.216.
27 Linda Hutcheon: “La política de la parodia postmoderna”, Revista Criterios, La Habana, 1993, p.194.
28 Eduardo Thomas Dublé: “Intertextos y memoria en Juana de Manuela Infante”, Revista Chilena de la literatura, Chile, 2010, n°77, p.182.
29 María de la Luz Hurtado: “Teatro Chileno del siglo XXI: de cuerpos mutilados a la representación ficcional/textual de la muerte o de su enigma”, Antología de teatro chileno contemporáneo, Casa de las Américas, La Habana, Cuba, 2008, p.20.
30 Documental Grandes Chilenos: Prat, Chile, 2008, min.2:16.
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Valparaíso
Auspiciador
Palabras clave
IDENTIDAD, DRAMATURGIA NACIONAL, PARODIA
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